Haití: La lucha de clases al rojo vivo

Un análisis del sistema de dominación imperial en la hermana República de Haití,

Patria Grande 14/09/2021 Por Henry Boisrolin
FOTO HAITI 6

Desde el 7 de julio último pasado con el asesinato del presidente de facto Jovenel Moïse y el terremoto del 14 de agosto pasado de 7.2 en la escala de Richter que destruyó buena parte de tres departamentos en el Gran Sur del país, Haití ha vuelto a ocupar la primera plana de los grandes medios de comunicación. Como en años anteriores, luego de cada acontecimiento cuya gravedad es insoslayable y su difusión sirve para aumentar la venta y el marketing en un afán exclusivamente mercantil, se publican análisis unos más fantasiosos que otros. Inclusive, algunos son esencialmente racistas al plantear una suerte de incapacidad intrínseca de los haitianos para organizarse en el marco de la democracia occidental y dirigirse de manera civilizada. Otros directamente afirman -tal como lo hizo el pastor norteamericano Pat Robertson después del terremoto de 7.0 en la escala de Richter del 12 de enero de 2010 que mató a más de 300.000 personas- que se trata de un castigo de Dios. Según este pastor, esto fue la respuesta de Dios porque los haitianos habían hecho un pacto con el diablo para poder ganar en el campo de batalla a los franceses para proclamar su Independencia el 1° de enero de 1804. Sin embargo, vale reconocer también que en los últimos años se han multiplicado los medios alternativos, movimientos sociales antiimperialistas, analistas progresistas y revolucionarios, que se han esforzado en plantear las verdaderas y profundas raíces de la crisis ininterrumpida que golpea al pueblo haitiano. 

FOTO HAITI 2
Es justamente este tipo de análisis que trata de seguir este artículo, evitando toda interpretación lineal para poder aprehender los mecanismos de la dominación imperialista en Haití, los conflictos que se desarrollan permanentemente y sus lógicas, y, sobre todo, la importancia de las luchas populares. Es decir, es en base a esta perspectiva derivada de un pensamiento emancipatorio que este artículo intenta analizar la crisis aguda de este sistema de dominación neocolonial existente desde la primera ocupación militar norteamericana de Haití (1915-1934).  
Lo primero que conviene resaltar del actual periodo histórico es que los miembros del campo popular en Haití lo denominan: “gangsterización del país”. En efecto, en distintos informes difundidos por la Misión de las Naciones Unidas en Haití y la propia Policía Nacional de Haití (PNH), estas dos entidades han afirmado haber identificado 162 bandas armadas en el año 2019. Y la mayoría de estas bandas operan en los departamentos del Oeste y del Artibonite, que juntos representan el 60% del electorado haitiano. 
Por otra parte, algunas organizaciones de Derechos Humanos haitianas, tal como la RNDDH (Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos), luego de sendas investigaciones confirman que desde 2018 hasta el magnicidio del 7 de julio pasado, 13 masacres y ataques armados fueron perpetrados en barrios pobres por bandidos armados con armas sofisticadas de guerra. Según la RNDDH: “Ellos han provocado el asesinato de 487 personas, la desaparición de otras 129 y la violación colectiva de 33 mujeres y niñas. 679 niños quedaron huérfanos. Los barrios desfavorecidos, escenarios de estas masacres y ataques armados, están desiertos desde hace tiempo, porque las bandas armadas que siembran el terror allí también libran guerras interminables entre ellas. Como resultado, miles de personas desplazadas están desperdigadas por las calles, las plazas públicas y otros lugares no preparados para acoger víctimas. Sin embargo, esto no parece afectar a ninguna autoridad estatal haitiana. La Justicia, ya rezagada, está de rodillas desde 2018”. Datos elocuentes que permiten entender que no conviene banalizar lo que allí está sucediendo ya que esta expansión ilimitada de crímenes hace pensar no sólo en la decadencia de un sistema, sino también en el peligro de la destrucción de la sociedad haitiana. Esto es así, ya que -basándonos en cifras oficiales y de organismos internacionales tales como la UNICEF y la FAO- sabemos que en Haití el 70% de la población activa no tiene empleo, hay alrededor de 6 millones de personas sobre una población de 11 millones en situación de hambruna, las remesas enviadas por la diáspora constituyen una ayuda fundamental para el sustento de una enorme cantidad de familias para su sobrevivencia. Por otra parte, las principales instituciones estatales no funcionan, y los de abajo no quieren seguir viviendo como antes y los de arriba no pueden seguir dirigiendo como antes. Cabe mencionar también que la corrupción del régimen alcanza niveles inusitados y está presente en todas las esferas de poder. El escándalo del robo de alrededor de 4.200 millones de dólares provenientes de los fondos Petrocaribe fue, quizás, la prueba más fehaciente de esta lamentable realidad. Las múltiples movilizaciones en 2018 y 2019, reclamando el juicio de los responsables de dicho robo y el bloqueo del país durante casi tres meses en 2019 exigiendo la renuncia del presidente Jovenel Moïse demostraron la irrupción de las masas en el escenario político. En este marco, es indudable que esta crisis además de ser sistémica es revolucionaria.  

FOTO HAITI 5
Reflexionando, entonces, sobre la gravedad de esta crisis y sus raíces incrustadas en el neocolonialismo, es lógico enmarcar esta violencia demencial en una estrategia implementada por el imperialismo para mantener en la dirección del país a unos lacayos tan serviles como mediocres.  Esta estrategia recurrió a golpes de estado, a sostener en el poder a dictadores, a distintas intervenciones directas de los EE.UU., a la utilización de Misiones de ocupación disfrazadas de ayuda humanitaria como la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití desde 2004 hasta 2017) provocando masacres, perpetrando violaciones sexuales en barrios populares, manipulando elecciones, reprimiendo manifestaciones populares, introduciendo en 2010 el cólera que costó más de 30 mil muertos y más de 800 mil personas infectadas. Luego instalaron otra Misión denominada MINUJUSTH (Misión de las Naciones Unidas en Apoyo a la Justicia Haitiana) y después otro engendro llamado BINUH (Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití). Todas estas Misiones al igual que el accionar arrogante de otro instrumento de dominación denominado Core Group (conformado por distintos embajadores bajo la batuta de la embajadora norteamericana) dictando órdenes a los actuales funcionarios haitianos, demuestran claramente que el país se encuentra bajo tutelaje internacional. De ahí, se entiende el llamado permanente a la recuperación de nuestra soberanía y de nuestro derecho a la autodeterminación que hacen todas las organizaciones populares.  

FOTO HAITI 7
Ante tales desafíos, varias de estas organizaciones comprendieron la importancia de la unidad al conformar desde hace ya dos años, por ejemplo, el FPP (Frente Patriótico y Popular) conformado por varios partidos políticos, entre ellos 7 partidos de izquierda, varios movimientos sociales, campesinos, barriales, juveniles, sindicatos, etc. Así, luego del asesinato del presidente de facto Jovenel Moïse -cuyo mandato había terminado el 7 de febrero de 2021 pero él insistía que la fecha era el 7 de febrero de 2022-, el FPP fue uno de los principales impulsores de la búsqueda de una solución haitiana a la crisis logrando un Acuerdo el 30 de agosto pasado para dirigir el país. Este Acuerdo firmado por alrededor de 200 organizaciones populares como así también por miembros de la diáspora haitiana apunta a la instalación de un gobierno de ruptura con el actual sistema de dependencia, y así se opone diametralmente al Acuerdo elaborado por el actual primer ministro de facto Ariel Henry y algunos partidos opositores. Este último Acuerdo pretende imponer una suerte de continuidad del régimen de facto implementado por Jovenel Moïse sobre todo luego de disolver el Parlamento Haitiano en enero de 2020 para dirigir el país mediante decretos hasta su vil asesinato el 7 de julio pasado. Un asesinato con múltiples ramificaciones nacionales e internacionales donde abiertamente miembros de su seguridad lo entregaron. Este magnicidio indica también una descomposición del PHTK (Partido Haitiano de las Cabezas Rapadas), partido en el poder desde 2011. Esta descomposición se materializa en enfrentamientos entre distintos grupos.  Es menester recordar que Ariel Henry no alcanzó a juramentar porque Jovenel Moïse fue asesinado en la madrugada del mismo día que tenía que hacerlo. Por tanto, según la Constitución Haitiana, él no es primer ministro. Fue impuesto en este cargo por Daniel Edward Foote, el enviado especial del presidente Biden. Además, Ariel Henry no cuenta con el apoyo de las principales autoridades del PHTK. Figuras de la dirección de este partido exigen su renuncia. Y, a pesar de haber sido designado para ocupar el cargo de primer ministro por Jovenel Moïse, el juez de instrucción lo cita a declarar ya que su nombre figura en informes de la investigación como uno de los personajes que mantuvo comunicación en dos oportunidades el mismo día del asesinato con uno de los principales acusados del mismo hasta ahora prófugo de la Justicia. Ante tal decisión judicial, Ariel Henry decidió revocar al ministro de Justicia, al Secretario General de la Presidencia y al propio Juez de Instrucción. Estos tres funcionarios resisten y no acatan esta orden. Las próximas horas revelarán el final de este nuevo enfrentamiento en el seno del PHTK. 
Por todo ello, podemos afirmar que la lucha de clases en Haití está al rojo vivo. El pueblo ha de volver a ocupar las calles como en 2018 y 2019, de manera más organizada y determinada, apuntando a la destrucción del sistema neocolonial en pleno proceso de descomposición. Y, sin duda alguna, la solidaridad plena para con la lucha del pueblo haitiano por parte de las organizaciones populares de la región es más que imprescindible para evitar, por ejemplo, otra participación de militares latinoamericanos en toda otra aventura nefasta al estilo de la MINUSTAH. Recuperar nuestra historia, el camino trazado desde 1804 por esta gran revolución antiesclavista, antirracista, anticolonial, anticapitalista, la primera y única triunfante en la Historia de la Humanidad, está a la orden del día para guiarnos. 
 
                                                                                      Henry Boisrolin 
                                               Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina 
                                                                                 14 de setiembre de 2021 

Lo más visto
GQ4I6K2WUAAZgMI

Julián Assange salió en libertad

redacción Tinku Comunicaciones
24/06/2024

Julián Assange salió de la prisión de máxima seguridad de Belmarsh la mañana del 24 de junio, después de haber pasado allí 1.901 días.

peron1

"Perón hizo feliz al pueblo"

Luis Aubrit
01/07/2024

En el 50° aniversario del paso a la inmortalidad de Perón, las reflexiones de Zaida Charafedin

OIP

LA EDUCACIÓN Y LA INFORMACIÓN ATACADAS POR MILEI

Dr. Miguel Julio Rodríguez Villafañe
02/07/2024

"el gobierno pretende empobrecer, cada vez más, a la docencia, en todos los niveles, con sueldos indignos y constantemente la desprestigia socialmente"

descarga (4)

SeNAF: Refacciones si , comida no.

redacción Tinku Comunicaciones
Actualidad 10/07/2024

La ministra de Desarrollo Humano, Liliana Montero, encabeza distintos actos, como, por ejemplo, la refacción de la residencia de barrio Los Naranjos. Mientras, las distintas residencias de capital e interior no tienen alimentos adecuados para las niñas y los niños de estas instituciones.